El difícil papel de los recursos humanos en una empresa

El pasado miércoles llegó hasta mí una noticia la cual me llamó considerablemente la atención: una empresa dedicada a la limpieza lanza una política de Recursos Humanos denominada Prohibido quejarse, basada en el best-seller del mismo nombre.  Causa tal rechazo entre las trabajadoras de la empresa que han decidido demandar a la empresa por tener colgado los carteles con dicho slogan,  lo consideran denigrante. Dejo aquí el enlace por si se tiene curiosidad de leer la noticia al completo.
La lectura de este artículo da para varias reflexiones:
1.- Tengo claro que en Recursos Humanos el cómo y el quién son factores claves para el éxito de una iniciativa, por ello  creo  que en el caso anterior uno de los puntos en que  se ha fallado estrepitosamente  es  el cómo  y el quién.  Cuando se lanza una medida de estas características, y más en este momento que nos está tocando vivir, no podemos simplemente colgar unos panfletos en los tablones de anuncios, esperando que nuestra iniciativa surta el mejor de los efectos. Es tan esencial como el mensaje, e incluso más, me arriesgaría a decir,  la forma de comunicarlo. Siempre que se pone en marcha un nuevo plan en Recursos Humanos es primordial pensar cómo lo vamos a hacer y con quiénes vamos a contar para hacerlo.  Imaginemos por un momento en este mismo mensaje pero llevado a cabo de otra forma.
El Direct@r RR.HH., encargad@ de RR.HH., o cargo similar, reúne a los mandos intermedios de la empresa y les explica que se va a lanzar una acción, se les hace partícipes del objetivo, de la acción, de por qué se ha decidido hacer en concreto esta medidas y en qué va a consistir, se les informa para que posteriormente puedan trasladar todo esta información al personal de base.
¿Qué hubiésemos conseguido? Pues, como poco, a priori evitaríamos malos entendidos, posibles reacciones adversas, apoyo de algunos trabajadores, además de evitar que nuestra empresa saliera en los medios de comunicación con el titular de “una empresa prohíbe quejarse a sus trabajadores”.  Observaríamos cómo cambiaría radicalmente la situación,  el personal ya no lo recibiría como una amenaza,  podrían o no estar de acuerdo con el mensaje, pero no lo acogerán como una agresión por parte de la empresa.
2.- El segundo punto que me da para reflexionar esta noticia: por lo que se reseña en la noticia, alguien se ha leído el libro “Prohibido Quejarse”, bueno no se sabe si alguien se lo ha leído o algún “profesional de los recursos humanos” ha vendido este libro como la solución a los problemas que pudiera tener esta empresa, y la Dirección ha decidido poner en práctica los preceptos que se relatan en él.
Muchas veces el error que se suele cometer es pensar que para dedicarse a los Recursos Humanos basta con haberse leído un libro o dos, de los miles que abundan dedicados a los Recursos Humanos.  La persona en cuestión, eso sí con toda su mejor voluntad,  quiere ponerlo en práctica, pensando que va a ser la panacea a sus problemas en la empresa, según lee el libro piensa:”¡si es fácil!, sólo hay que repartir un folleto y listo,  ¡solucionado!”.
Nada más alejado de la realidad. Los profesionales que nos dedicamos a los Recursos Humanos sabemos que ojalá fuera tan fácil como leer un libro y aplicarlo. Cada caso es particular, no podemos poner en práctica soluciones generales a empresas distintas con problemáticas distintas y con personas disímiles.  Se tiende a pensar que, como en la medicina, una misma píldora sirve para todo, lo mismo te cura de un problema de desmotivación, que de conflictos entre el personal, que un problema de política retributiva.  Así nos encontramos con casos como éste en los que en vez de lograr el objetivo del mensaje, se desvirtúa y se acaba consiguiendo agravar aún más el problema crea,ndo  malestar entre los trabajadores que piensan que la empresa además de todo les prohíbe expresar su opinión.
3.-Otra  reflexión es acerca de lo difícil que es la labor de Recursos Humanos en época de crisis. Muchos estarán pensando en este momento en los despidos,  los temidos ERES,  las drásticas reducciones de plantilla. No,  no me refiero a esta parte. Mi reflexión va más por el camino de cómo llevar a cabo determinados aspectos de Recursos Humanos en la empresa cuando sobre la mesa, a diario, estamos poniendo temas como recortes de personal,  recortes de salario, recortes de beneficios, recortes, recortes, más recortes, para ayudar a la supervivencia de la empresa.
Cómo motivar a una trabajadora si ésta no llega a fin de mes por que su marido lleva cinco meses en el paro, cómo pedir a un trabajador que participe en una acción formativa fuera de su horario laboral si cuando sale de trabajar hace otros trabajos extras para poder pagar su hipoteca. Podemos ingeniar miles de formas de motivar a un empleado, de desarrollarlo, pero si éste no se siente seguro porque la empresa no está respondiendo a temas básicos como garantizar un salario como contraprestación a sus servicios o garantizar una seguridad en su trabajo, por ejemplo, en este caso la política de Recursos Humanos ve como su labor se hace muy complicada.

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