Cómo tratar a las personas difíciles

Seguro que en tu día a día te encuentras con no pocas personas con un carácter fuerte o difícil y que muchas veces intentas evitar por no tener un mal día o toparte con un problema. Si lo que buscas es tocar a estas personas con una varita mágica y que cambien su forma de ser, siento ser portadora de malas noticias, esto es imposible.
Entendiendo que no podemos cambiar a nadie, nos ahorraremos disgustos, sentirnos fracasados y algo mucho mejor y más valioso, no perderemos nuestro tiempo.
Pero si en cambios buscas salir de ese encontronazo sin lamentarte durante toda la jornada y salir a salvo de ese compañero/a, vecino/a, familiar…irritante y complicado, hoy voy a compartir contigo unos tips que te pueden salvar el día:

1. Define cual será tu objetivo con esa persona. Lo primero que tenemos que tener claro es qué pretendemos relacionándonos con esa persona. Es un compañero de trabajo con el que solo tengo que intercambiar información un par de veces al día o por el contrario se trata de un amigo/a de nuestra pareja al que solemos ver cada fin de semana. Este primer paso es importantísimo porque según el objetivo así será nuestra actuación posterior.

2. Ser concreto y conciso. Ya sabes cuál es tu objetivo, por tanto limítate a completarlo. Sólo pídele ese papel a tu compañero y vuelve a tu mesa o dile a ese amigo lo que decidiste antes y vuelve a lo tuyo. En este paso, no debes entrar en sus trampas. Si alguno de ellos dirige la conversación a su terreno, ese que tanto te hace perder los nervios, tú de forma educada le insistes en lo que venías hacer y terminas la conversación. “Muy interesante lo que me dices, pero lo siento mucho tienes esos papeles que necesito, es que me urge prisa”.

3. Deja atrás tus creencias. Una vez que tienes claro los dos pasos anteriores, debes despojarte de las creencias que tienes acerca de que esa persona hoy nuevamente te chafará el día. La mentalidad tiene que ser, de que no puedes dejar de tener una relación con esa persona (por trabajo, por relaciones personales…) pero que si tú lo ves de forma distinta, posiblemente veas en el/ella una nueva personalidad que antes no veías porque tus creencias y experiencias pasadas con ella te cegaban.

4. ¿Sabemos comunicarnos de forma eficaz? Comunicarse no es dirigirse a una persona y nada más. Necesitamos conocer cuál es el objetivo de dicha comunicación ( antes lo hemos definido), debemos buscar la ocasión adecuada (no, si ha llegado tarde después de un atasco o cuando haya salido de un reunión con el jefe) y por último ser empáticos y asertivos. Empáticos para ponernos en el lugar de esa persona y entender cómo se siente en un momento determinado (a lo mejor está pasando por un divorcio o problemas económicos. ¿Te has parado a pensarlo?) y asertivos para ser capaz de dirigirnos a esta persona de manera amable, educada y sincera.

5. No todo lo que vemos, pensamos o creemos es lo correcto. Tenemos que dejar de culpar a los otros por nuestras desdichas ya que en la vida todo depende del prisma con el que veamos las cosas. ¿Has pensado que tienes mal humor por las mañanas y siempre que hablas con esta persona es a primera hora? ¿Puede ser que no sea educada contigo porque tú tampoco lo eres? Es cierto que hay muchas personas que tienen un carácter fuerte, cierto. Pero también lo es que si seguimos actuando de la misma forma con esa persona difícil, solo tendremos más de lo mismo, disputas, encontronazos y tensión.
Cambia tu forma de ver la relación con ella y descubrirás nuevas formas de establecer relaciones eficaces y armónicas. Tu visión del problema puede ser la resultante del efecto final de esta relación.

No pretendas cambiar a nadie, solo intenta verla de forma diferente y verás lo que encontrarás. ¿Qué tienes que perder, por intentarlo?

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El Arte de la Comunicación en tu Vida

¿Tienes problemas de comunicación con tu pareja?

¿Tienes miedo a pedirle una subida del salario a tu jefes, porque vaya a malinterpretar tus palabras?

¿La comunicación con tus hijos está rota?

La comunicación eficaz te ayudará a superar todas estas situaciones. La comunicación es el principal vía que tenemos para enfrentarnos a las diversas situaciones que nos presenta la vida. Pero, ¿ le damos la importancia que se merece?  En este video sobre la comunicación eficaz, verás su importancia y como conseguir mejores resultados en las distintas áreas de tu vida con solo mejorar la forma de comunicarte.

EL OPTIMISMO APRENDIDO

En muchas ocasiones, las misiones que me encomendaban podían resumirse en “Ve y consigue un cambio en la espiral negativa de las personas o equipos”. Creo que es una de las habilidades más decisivas a la hora de conseguir resultados individuales o colectivos. Es comúnmente aceptado que el optimismo tiene efectos positivos en la salud física y psíquica, y que conduce al éxito, del mismo modo que el pesimismo lleva a actitudes derrotistas, pasivas y de aislamiento.

Luthans define el optimismo como “la expectativa generalizada de resultados positivos y/o atribución causal positiva”. Cuando somos optimistas, pensamos que las cosas van a salir bien, o que se han producido porque algo positivo las ha provocado. De alguna manera, y esto se ha comprobado científicamente, está en nuestra naturaleza humana básica. He dirigido equipos que llevaban muchos meses en una espiral de fracaso de la que un director tras otro había intentado salir sin éxito. Al cabo, eso acababa convirtiéndose en algo aceptado; bastaba mirar las expresiones vacías de ambición y confianza de las personas para comprenderlo. El gerente saliente te decía, compungido y aliviado por dejarlo, “ya verás, esto no hay manera de sacarlo adelante” (mientras pensaba “otro más”). Martin Seligman, el más importante estudioso sobre el impacto del optimismo, define esto como “Indefensión aprendida”: al parecer los humanos (y los perros) aprendemos a ser indefensos cuando vivimos hechos hostiles o incontrolables o fatigosos. Lo cual daría ciertas explicaciones sobre la atribución de las causas de la mala suerte, los fracasos, etc.

Sin embargo, queda algo de esperanza. De esos experimentos que relata Seligman, 1/3 de las personas se resistieron a asumir su desgracia, no se dieron por vencidos y pelearon por abandonar ese estado. Recuerdo la sensación de encontrar, en la fase de “reconocimiento de la situación” la típica persona que, en una esquina y tímidamente, te decía “yo creo que haciendo las cosas de otro modo, esto puede funcionar…”. De inmediato, iba a buscar si en sus resultados había alguna mínima esperanza que alimentar. Y sí. Cuando eso sucedía, yo veía la luz. Ahí había alguien que creía posible salir de la espiral “si todo puede salir mal, saldrá mal”.

Y porque al igual que existe la indefensión aprendida, existe el “Optimismo aprendido” (Seligman: “Learned Optimism”, 1998): el aprendizaje social suele obrar milagros, y cuando las personas observamos hechos y resultados positivos en otro individuo, tendemos a aprender cómo obtenerlos. Muchas veces sólo nos falta el ejemplo a seguir. En el fondo y en las formas, en lo que hago y en el cómo lo hago. Por eso es tan gratificante rodearse de personas llenas de confianza. A veces es sólo un embrión de confianza. Pero eso, en según que entornos, es mucho.

Creo que el optimismo en circunstancias negativas es muy valioso. Creo también que en circunstancias positivas es un arma de doble filo. Un presidente del gobierno, entrenador de fútbol, o gerente de empresa optimista, tenderá a descuidar el futuro, pensando que “si algo sale bien, seguirá saliendo bien”, en una especie de autoaprendizaje social. Durante un tiempo me parecía paradójico que Fred Fiedler, en sus teorías de liderazgo de la contingencia (“A Theory of Leadership Effectiveness”, 1967) dijera que en circunstancias positivas de liderazgo había que orientarse a las tareas. Visto la que está cayendo, lo bien que nos iba y lo mal que nos va, tiene toda la lógica… Se trataría de hacer una buena gestión del optimismo, lo que se da en llamar “Optimismo Inteligente”. Es fácil decirlo, de hecho a mí no me sale, yo soy más del “modelo antropológico”. A los buenos acontecimientos les atribuyo causas positivas. A los malos, negativas… o, siempre que puedo, positivas. Esas las busco hasta debajo de las piedras. Qué le voy a hacer…

Las expectativas de los demás y el Efecto Pigmalión

En mí canal de youtube “Logra una Vida de Calidad” he dado comienzo a una serie de videos que trabajarán la motivación, así que he decidido acompañarlos de unos artículos que los complementen y aclaren conceptos que queden dudosos. En mi primer video, hago referencia a cómo nos puede condicionar el hecho de que alguien tenga buenas expectativas hacia nosotros o nos consideren que somos los mejores en algo. La confianza que los demás tengan sobre nosotros puede darnos alas para alcanzar los objetivos más difíciles. Ésta es la base del efecto Pigmalión, que la psicología encuadra como un principio de actuación a partir de las expectativas ajenas. La profecía tiende a realizarse cuando existe un fuerte deseo que las impulsa (Alex Rovira).

Por tanto, podemos decir que si alguien tiene unas expectativas favorables hacia nosotros, eso nos da fuerza para seguir adelante y llegar a demostrarle a la otra persona que lo que piensa de nosotros es cierto. Pero esto ocurre tanto si las expectativas son buenas como si son malas, es decir, que si alguien no espera nada de nosotros o lo que espera es negativo también tendemos a cumplirlo. Según Alex Rovira, Pigmalión tiene una explicación científica: hoy sabemos que cuando alguien confía en nosotros y nos contagia esa confianza, nuestro sistema límbico acelera la velocidad de nuestro pensamiento, incrementa la lucidez y nuestra energía, y en consecuencia, nuestra atención, eficacia y eficiencia.

Esto me lleva a pensar que si nosotros consiguiéramos tener unas buenas expectativas hacia lo que queremos lograr y continuamente las expresáramos también podríamos conseguir lo que nos propusiéramos y no lo que otros se propusiesen.Así que os propongo:

1. Reflexionar profundamente sobre algo que quisierais lograr con mucho ahínco. Por ejemplo, aprobar un examen.

2. No permitáis que ningún pensamiento negativo os nuble de vuestra motivación. Si esto ocurre escribidlo y transformadlo a positivo. Por ejemplo: me va a tocar un tema que no me sé. Transformarlo por, me va a tocar el tema que más domino.

3. Cada mañana afirmaros que vais a lograr esa meta, pero tenéis que decirlo como si os lo estuviera diciendo la persona más importante de vuestra vida, (que por otro lado eres tú, pero a veces si imaginas que te lo dice otra persona puede darte más fuerza, por el efecto Pigmalión)

Si realizas estas tres acciones cada día observarás como mejora tu confianza en ti mismo y tu motivación, por lo que esto te acercará más a tus metas y esto a su vez te hará sentirte más motivado, convirtiéndose en un círculo vicioso.
En resumen, no deje que las opiniones y expectativas de los demás manejen el timón de tu vida, recuerda tú eres el capitán.